En la Oblata, cielo y tierra se unen: aquí, vida de cielo, vida de Dios en caridad desbordada,
dando la vida para que tengan Vida.
Allá en el cielo, seguirá la vida de amor y caridad, trocándose entonces la entrega en intercesión incesante.

M. Mª del Carmen Hidalgo de Caviedes

DOMINGO, 1 DE FEBRERO

 

25 ANIVERSARIO DEL PASO A LA VIDA ETERNA DE MADRE Mª DEL CARMEN HIDALGO DE CAVIEDES

 

En el Monasterio de Madrid, Santa Misa a las 10,30h. presidida por el Emmo. Sr. Cardenal Antonio Mª Rouco Varela.

En el 25 aniversario de la partida de M. María del Carmen Hidalgo de Caviedes a la eternidad.

 

 

Por María Victoria Hernández Rodríguez,
Postuladora

 

25 años desde que el Señor llamó a la Madre María del Carmen Hidalgo el 1 febrero 2021. 25 años caminando de su mano y bajo su protección; 25 años invocándola en
necesidades de todo tipo. Al celebrar los 25 años de este nacimiento para la vida eterna, inicia ahora otro nacimiento al que han precedido algunos años de gestación. Un movimiento de laicos que se sienten llamados a vivir el “pro eis” en el mundo, sin abandonar las realidades temporales, es más, en medio de ellas.

El bien, decía santo Tomás de Aquino, se difunde por si mismo: bonum est diffusivum sui. Por esto el bien que hizo la Sierva de Dios en la tierra y ahora desde la eternidad se empieza a difundir en esta modalidad: como una mano larga de las Oblatas de Cristo Sacerdote. Es probablemente una de las mayores gracias: un fruto precioso de su carisma y que al mismo tiempo lo enriquece, extendiéndolo, haciéndolo universal y encarnándolo fuera de los muros de la clausura.

Confirma la actualidad de su mensaje para la Iglesia y para el mundo. El Papa León XIV nos ha invitado a leer y estudiar los textos del Concilio Vaticano II, que deben ser aceptados, meditados y observados con adhesión convencida y obediencia de fe. De la mano de la Sierva de Dios fijemos la atención sobre el decreto Presbyterorum ordinis – en cuyo esquema intervino el Venerable García Lahiguera y de modo indirecto la Sierva de Dios – que puede servir para una mayor estima y agradecimiento del ministerio sacerdotal; para tomar una mayor conciencia de su dignidad sacerdotal y de la necesidad del incremento de las vocaciones sacerdotales.

Como Postuladora de la Causa de Beatificación de la Sierva de Dios les invito a todos ya cada uno a darla a conocer: su persona y su espiritualidad; una espiritualidad de entrega silenciosa y constante, viviendo una vida contemplativa centrada en la Eucaristía y el servicio a Cristo Sacerdote y su Iglesia, especialmente para santificar a los sacerdotes. Y también sus virtudes, que reflejan un rayo del rostro de Cristo. Son esas virtudes, esa semejanza con Cristo la que la hacen agradable a Dios, amiga de Dios y por eso válida intercesora. Es verdad que no solo fue, también hizo: la Sierva de Dios fue fundadora, pero fundó porque escuchó la voz de Dios que le pedía vivir el pro eis sanctifico me ipsum y hacer que otras muchas almas lo vivieran también. Así pudo, a lo largo de su vida, entregar a Cristo muchas Esposas en las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

Invoquemos con fe y esperanza la intercesión de la Madre María del Carmen, y pidamos con confianza en estos próximos meses que la Causa llegue a buen fin para que podamos dirigirnos a ella como Venerable junto con el Fundador, d. José María García Lahiguera.