COMPARTIR EL CARISMA «PRO EIS»
En muchos hermanos, ha surgido la necesidad de una formación que les ayude a conocer más el
carisma para poder vivirlo mejor y entregarse con mayor plenitud a esta misión, viviéndola en lo concreto de la vida
diaria.
Con este objetivo comenzamos a compartir el carisma de un modo formativo.
TEXTO DE MADRE Mª DEL CARMEN HIDALGO DE CAVIEDES
EXPLICANDO EL CARISMA FUNDACIONAL
24 septiembre 1983
Presentación de la propuesta formativa
A lo largo de todos estos años de fundación, las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote hemos ido constatando que el Señor ha ido “contagiando” y sembrando en los corazones de muchas personas que viven más allá de los muros de nuestros conventos (seglares, religiosos, sacerdotes, casados, célibes…), el deseo de orar y vivir en oblación por los sacerdotes y la Iglesia. En muchos, se ha despertado a raíz de conocernos; otros lo han comenzado a vivir allí donde se encontraban, y luego han tenido conocimiento del carisma de nuestra Congregación, o el Señor les ha traído a nuestros locutorios.
Vamos descubriendo que todos tenemos una llamada y misión en la Iglesia: orar y ofrecernos por la santificación de los sacerdotes y aspirantes al sacerdocio, y la Iglesia. Es lo que expresan nuestras Constituciones:
«Cumplimos esta misión (cooperar espiritualmente a la santificación de los sacerdotes y aspirantes al sacerdocio) con una donación libre y total, por ellos y por la Iglesia. Empleamos como medios la oración y la oblación de nosotras mismas, haciendo vida de nuestra vida las palabras de Jesucristo en su Oración Sacerdotal: “Padre, por ellos (pro eis) ruego y por ellos me inmolo, para que sean santificados en la verdad. Pero no ruego solo por ellos, sino por cuantos crean por la palabra de ellos, para que todos sean uno”».
También, en muchos de estos hermanos, ha surgido la necesidad de una formación que les ayude a conocer más el carisma para poder vivirlo mejor y entregarse con mayor plenitud a esta misión, viviéndola en lo concreto de la vida diaria.
Con este objetivo comenzamos a compartir el carisma de un modo formativo. Partiendo de la llamada universal a la vida como creaturas de Dios, iremos profundizando, poco a poco, ayudándonos sobre todo de los textos de los fundadores. De ellos hablaremos como Madre Fundadora y Padre Fundador, o bien con sus nombres. Pondremos sus palabras como dirigidas a todas las almas oblatas, entendiendo con esa expresión a toda alma que quiere unirse a la oblación de Cristo pro eis et pro Ecclesia. Por ello, cuando ellos dicen “hijas mías”, pondremos “hijos míos”, pues desde el cielo seguro que ejercen su paternidad sobre todas las almas oblatas. Y trataremos de escoger todo lo que de algún modo se pueda proyectar en cualquier tipo de vida cristiana, sea cual sea su estado. El Espíritu Santo se
encargará de hacer que resuene en cada uno según Dios le quiera dar.
Por ello, os invitamos a que llevéis estos textos a la oración. Si bien son formativos, no son solo para “tener conocimientos”. Saborearlos delante del Señor, despacito, con apertura y súplica, para que se hagan vida, carne en vuestra carne. Que alimenten vuestra alma y así pueda el Espíritu Santo obrar en vosotros según su voluntad, y según la llamada (vocación) concreta que cada uno tiene en este mundo (laicos – vida consagrada – sacerdotes), pero viviéndola “impregnados” con este precioso carisma oblato.
«Si hemos sido creados (vida) para cumplir un fin (vocación), lo que constituye nuestra vocación ha de
abarcar cuanto constituye la vida: alma y cuerpo, sentidos y potencias, actividad y pasividad… Todo».
«Me eligió: tengo que responder. Me entregó a la Iglesia. Dios me ha escogido con amor de predilección,
pero para servir, para dar vida».

Debe estar conectado para enviar un comentario.