Es un gozo muy hondo y especial el teneros hoy aquí, mejor dicho, el que estemos y que estemos todos en torno a EL, a los pies de la Eucaristía

 

Os habéis dejado cautivar por ese  mismo Amor que llena nuestra vida

 

Lo primero, daros la bienvenida a todos vosotros que habéis querido uniros a esta Hora Santa de Hakuna aquí en nuestro Monasterio. Es un gozo muy hondo y especial el teneros hoy aquí, mejor dicho, el que estemos y que estemos todos en torno a EL, a los pies de la Eucaristía. Porque nosotras como consagradas, tenemos el privilegio de tener al Señor en el Sagrario en nuestra casa, viviendo bajo el mismo techo, como Esposas, y en torno a Él gira todo: El configura nuestro horario, nuestra existencia, por Él nos levantamos la mañana y partimos el sueño por la noche, por estar con Él; pero constatar que vosotros estáis aquí también por El, porque os habéis dejado cautivar por ese  mismo Amor que llena nuestra vida es algo que nos llena de una alegría honda y nos une mucho a cada uno de vosotros aún sin conoceros.

Agradecemos mucho también a los organizadores de Hakuna haber hecho esto posible y ya que nosotras no participábamos físicamente en las Horas Santas pues Hakuna ha venido a nuestra casa.

Cuando nos explicaron un poco la estructura que suelen tener estas adoraciones y como había al principio una charla formativa o testimonio y que quizá sería bueno que en esta ocasión la hiciéramos nosotras, pues la verdad es que te impone un poco hablar en público para tanta gente, porque al ser monjas de vida escondida pues no tenemos mucha costumbre, pero luego el Señor que te lleva siempre por ese camino de sencillez,  te hace caer en la cuenta que es una ocasión privilegiada para poder compartir con vosotros el regalo que hemos recibido cada una de nosotras con esta vocación y esta misión, con este carisma que no es para nosotras solas, ni siquiera para los sacerdotes y seminaristas que son los principales beneficiarios, sino para bien de toda la Iglesia, y también intentar mostraros como este modo de entender la vida es para todos (luego lo explico), porque el carisma es una luz para todos

 

TODOS JUNTOS

EN TORNO AL SEÑOR, A SUS PIES, OFRECIÉNDONOS 

POR LOS SACERDOTES Y LA IGLESIA

Empiezo explicando quienes somos: HERMANAS OBLATAS DE CRISTO SACERDOTE. Ya el nombre dice mucho. Oblata quiere decir ofrecida y de Cristo Sacerdote porque es por El con El y en El cómo nos ofrecemos

Somos una congregación de vida íntegramente contemplativa, eso quiere decir que nuestro modo de contribuir a la misión de la Iglesia, no es dando catequesis, ni evangelizar educando, ni cuidando enfermos, con ser esto muy bueno y necesario, sino con la oración y la ofrenda de nuestra vida. Según la imagen de S. Pablo, la Iglesia es un Cuerpo con muchos miembros, unos son brazos, otros, pies, otros, palabra, pero nosotras somos el corazón que no se ve, pero que es esencial, si se para se muere. Bombeamos una sangre que no es nuestra es la de Cristo, su Vida, su Gracia para que llegue al último miembro y en nuestro caso, la misión específica que el Espíritu nos confía es la santidad de los sacerdotes y seminaristas: “Por ellos me ofrezco yo” como decía el cartel., y por la Iglesia, por todos, porque los sacerdotes no son para sí mismos sino para llevar la redención a todos los lugares. Creo que todos podríamos aportar la experiencia del bien que hemos recibido de algún sacerdote o de muchos, en una confesión en una predicación en cómo nos acompañan espiritualmente

El Señor nos confía esa misión maternal de cuidar de sus sacerdotes para que nunca les falten las gracias necesarias para ser fieles, para que se sientan siempre sostenidos en medio de los combates y sepan que nunca están solos. Es verdad que el Señor nos ama a cada uno como si fuésemos únicos, todos podemos considerarnos “predilectos”, pero es verdad que los sacerdotes ocupan un lugar muy especial su Corazón. Por eso El, en la Noche del Jueves Santo, en esa oración al Padre que recoge S. Juan en el cap. 17 de su evangelio, como que abre su intimidad y nos deja traslucir lo que lleva dentro, lo que más le preocupa. “Padre Santo, mientras yo he estado aquí, los he guardado, pero ahora voy a Ti y ellos se queda… No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal. Santifícalos en la Verdad, Guárdalos. No te pido que los saques el mundo, sino que los preserves del mal. La oblata escucha esto y percibe la invitación de Cristo a poder continuar en ella ESE SENTIR. Es darle toda tu persona para que el prolongue en tu humanidad todo eso, para que pueda vivir en tu corazón de carne lo que El lleva en el suyo.

Unas palabritas sobre la clausura, porque quizá muchos de vosotros no hayáis estado nunca en un convento de clausura así con rejas y tornos y puede ser algo llamativo y hasta provocativo para vosotros ¿Por qué esto?

La clausura con todos estos signos de separación del mundo que conlleva de rejas, tornos etc. es un medio, no es un fin en si misma. Es una ayuda un medio para favorecer el silencio, la vida de oración, la atención a solo Dios. No vemos normalmente la TV, no tenemos cada una un teléfono móvil…porque el demasiado ruido, la demasiada información no ayuda para acoger esa Palabra de Dios que proclamamos p.ej.en la Misa y en la liturgia y guardarla en el corazón. Pero todo esto NO ES para desentendernos del mundo ni de los sufrimientos de la gente, todo lo contrario. Es separar para estar más cerca, pero de otra manera, es para vivir ENTRAÑADAS en Cristo, es decir para sentir desde su corazón, no desde el nuestro siempre raquítico y mezquino. La clausura es casi un signo profético, porque remite a que hay otra manera de relación que va más allá de lo sensible, de lo que se puede tocar. Remite al Cielo, remite a esa comunión de los santos que tenemos entre los cristianos y que nos une a personas a las que podemos ver poco o que incluso no hemos conocido.

La clausura es como nuestro sagrario. Así como el sagrario guarda las hostias consagradas, la clausura nos guarda a nosotras, hostias vivas que queremos permanecer como El, siempre orantes intercediendo por todos, dispuestas a acoger las suplicas de todos. Unos pasan de largo ante el sagrario, no reconocen al que está dentro, otros si y lo agradecen, pero El está siempre para todos y por todos. No se marcha. Pues así nosotras.

El otro aspecto. Os decía: “Este modo de entender la vida es para todos”. Y eso pues evidentemente no quiere decir que todos tengáis vocación de oblatas y tengáis que vivir tras unas rejas. Un aspecto sería: Compartir y contagiar ese deseo, esa necesidad de rezar por los sacerdotes, todos debemos ayudarles y apoyarles. Pero me refiero sobre todo a vivir la vida en clave de oblación de entrega de donación. La vida la recibimos para darla. Yo recuerdo en los albores de mi vocación cuando el Señor empezó a llamar a mi corazón algo que resonaba en él era: Dar la vida por amor, para que tengan vida y la tengan abundante, entregar la vida…Y ahora pienso: ¡Claro! Ese aguijoncillo ya estaba en mí. Pero no estaba en mí por mi vocación de oblata, sólo, estaba en mi por bautizada. Todos nosotros recibimos la capacidad para hacer de nuestra vida una ofrenda permanente. Es un dinamismo nuevo que nos empuja a dar la vida, igual que llevamos el dinamismo de pecado que nos lleva al egoísmo, que nos mueve a guardar la vida, que nos sugiere ¿para que tanto?, es mejor ser como todos, no te compliques…

Esa fuerza la tenemos YA, hay que potenciarla, pero está por la gracia. Estamos llamados a una vida GRANDE, PLENA, y una vida no es grande porque uno tenga unas cualidades excepcionales, haga un carrerón, gane mucho dinero o tenga la silueta perfecta ¡no! La vida es grande cuando se entrega del todo por amor por un amor arrodillado que sirve, que se hace todo a todos como El hace con cada uno de nosotros. Ese entregarse del todo, cada uno ha de descubrir el modo concreto que el Señor ha pensado para El, la vocación concreta, matrimonio, v. consagrada. pero lo que está claro es que Dios no llama a nadie a no entregarse. La vida se cumple solo cuando se dona a Cristo, a Cristo a través del cónyuge si es en el matrimonio o en directo si es en la virginidad. No os conforméis con una vida mediocre, instalada, confortable que no mira más que para sí. No os haría felices, vuestro corazón está hecho con otra medida necesita algo más, necesita a ALGUIEN le necesita a Él, “Por Él lo perdí todo y todo lo estimo basura con tal de ganarle a Él” …; Y sin embargo quien a Dios tiene nada le falta solo Dios basta. Ese es nuestro testimonio, aunque estamos también envueltas en debilidades, como vosotros, pero tenemos la certeza de ese Amor siempre fiel y seguro que nos ha mostrado tantas veces y que nuestra debilidad no eclipsa, sino que se ve más claro que es El el que sostiene nuestra vida. Se puede ser feliz con carencia, con incomodidad con sacrificio …pero ¿sabéis que plenitud de vida y que gozo da el saber que tu vida entregada por Él con y en Él está siendo cauce de gracia para que muchos se encuentren con Cristo? ¿Que sin moverte de aquí estás llegando hasta el último confín de la tierra?

Madre, nuestra Madre va por delante y con nosotros en este camino. Ella se abrió al proyecto de Dios sobre Ella. ¡Dijo Fiat! ¡Hágase!, no una vez sino cada minuto de su vida y el Señor hizo grandes obras en Ella. Así las hará en nosotros si nos dejamos. Nosotras estamos aquí para que esto se cumpla en cada uno de vosotros.